Los tres viajes de Roberto Suazo Córdova a Washington

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Antes de comenzar a comentar sobre los tres viajes del Presidente Roberto Suazo Córdova a Washington, quiero expresar mi más profunda pena y la de mi familia apenas nos enteramos de su deceso el día sábado, cuando falleció a los 91 años de edad.

Yo conocí a Suazo Córdova en la década de los 70’s, cuando con “Toño” Mazariegos y Gabriel García Ardón dirigimos de 1974 a 1980 el programa “Este Domingo”, que se televisaba a nivel nacional en Canal 5. Con la muerte de Modesto Rodas Alvarado el doctor Suazo había asumido el mando del Partido Liberal, mismo que lo llevó al poder en las elecciones presidenciales del 29 de noviembre de 1981.

Después de haber sido juramentado el 27 de enero de 1982, pocos meses después fue invitado por el presidente Ronald Reagan para que viajara a Washington y sostuvieran reuniones de trabajo sobre lo que estaba sucediendo en Honduras, Nicaragua y El Salvador.

El doctor Suazo viajó a la capital estadounidense durante el verano del 1982, acompañado de varios miembros de su gabinete, entre ellos el ministro de la Presidencia, Carlos Roberto Flores Facussé, el canciller Edgardo Paz Barnica y el Jefe de las Fuerzas Armadas, Gustavo Álvarez Martínez.

Ronald Reagan recibió al doctor Suazo y su comitiva durante la primera visita que hizo a Washington en 1982.

Para esa fecha, ya llevaba casi dos años transmitiendo desde Washington para HRN y Compañía Televisora Hondureña fue así que cubrí todo lo relacionado con la visita del mandatario hondureño.

EL FOTÓGRAFO OFICIAL MÁS JOVEN EN LA CASA BLANCA

Y recuerdo como si fuera ayer, que estaba el doctor Suazo y sus ministros en la sede de la embajada de Honduras cuando llamó la Casa Blanca para informar al presidente y su comitiva que en la Oficina Oval solo podían llevar un fotógrafo, pero sin camarógrafos de televisión.

El gobernante hondureño había traído su equipo de televisión, pero no trajo fotógrafo. Era imposible encontrar un fotógrafo pues en media hora tenían que estar en la Casa Blanca.

Fue en ese momento que le dije al doctor Suazo que mi hijo José Enrique (Pepe), que tenía 15 años de edad, llevaba años como fotógrafo. Por suerte “Pepe” estaba conmigo en la embajada esa mañana y traía su cámara así que Suazo lo nombró fotógrafo oficial y formó parte del grupo que acompaño al doctor Suazo a la Casa Blanca.

Por cierto que las fotos que “Pepe” tomó salieron muy buenas y el presidente Suazo le agradeció profusamente su colaboración. Aparte de tomar fotografías en la Casa Blanca, “Pepe” también tomó fotos de numerosos eventos en que participó el mandatario hondureño durante su primera visita oficial a la capital estadounidense.

“Pepe” Goldstein con apenas 15 años se encargó de tomar las fotografías de Suazo Córdova durante su visita, una decisión que el gobernante tomó de último momento porque solo llevó camarógrafos. Atrás Jacobo y el embajador de EEUU en Honduras, John Dimitri Negroponte.

EL SEGUNDO VIAJE DE SUAZO

El segundo viaje de Suazo a Washington fue en septiembre de 1983, cuando en Honduras el mandatario sufrió un fuerte ataque cardíaco. Al enterarse el presidente Reagan, inmediatamente ordenó que un avión hospital partiera de la base aérea estadounidense en Panamá para recoger al doctor Suazo en Tegucigalpa y traerlo inmediatamente a Washington, para que fuese atendido urgentemente en el Hospital Militar Walter Reed.

Fue a las 2:00 de la mañana que el vuelo arribó a la Base Aérea Militar Andrews en las cercanías de Washington que recibí una llamada telefónica donde el gobernante hondureño me dijo que había llegado a Washington y que lo estaban trasladando al principal hospital militar del ejército americano.

Fue allí que me pidió que por favor fuera a las 5:00 de la mañana al hospital pues él traía consigo a sus dos cardiólogos hondureños y un edecán militar y ninguno de ellos hablaba inglés.

O sea que me pedía que viniera a ayudarle traduciendo y viendo que en otras cosas le podía colaborar. También me dijo que quería ver a “Pepe” y que lo trajera conmigo. Lo primero que hice fue hablar con los médicos cardiólogos estadounidenses que lo iban a atender. A Suazo lo hospedaron en el suite presidencial reservada para mandatarios, y allí me encontré con el doctor  Zaychuck que era el jefe del equipo médico que atendería a Suazo Córdova.

En el primer día de la estadía en Walter Reed llamó el presidente Reagan indagando acerca de la salud del doctor Suazo. A mí me tocó traducir lo que los dos se estaban diciendo. Ese día también hubo una llamada del vicepresidente George Bush padre que estaba en una misión en Europa, también llamaron toda una serie de altos funcionarios norteamericanos de alto calibre.

Rápidamente se llevaron a cabo una serie de exámenes y de pruebas, incluyendo los electrocardiogramas y varias otras pruebas. Fue días después nos dieron la gran noticia que aunque el infarto había sido bien fuerte, el doctor Suazo se iba a salvar.

El entonces vicepresidente de EEUU, George Bush, saluda efusivamente al doctor Suazo.

Eso nos tranquilizó a todos y ese mismo día se emitió en el hospital un parte médico diciendo exactamente lo que había pasado durante el infarto y cuáles eran los pasos a seguir de allí en adelante. Ciertas medicinas, una dieta y muchos ejercicios fueron recetados. Ese día, desde su cuarto de hospital, transmití a Honduras el parte médico, que el doctor Zaychuck leyó en inglés y yo lo traduje al español y llamó el presidente Reagan para felicitar al doctor Suazo por la buena noticia que le habían dado los médicos y lo invitó a que fuese al día siguiente a la Casa Blanca.

El doctor Suazo, que estaba en el teléfono le dijo a Ronald Reagan que él iba ir a verlo y que llevaría consigo al embajador de Honduras, Jack Agurcia y que yo iría como su traductor.

SUAZO DESEABA FRIJOLES Y TORTILLAS

Y así fue como llegamos a la Casa Blanca, siendo recibidos efusivamente por el gobernante estadounidense que le dio un abrazo enorme a Suazo, con quien ya tenía una gran amistad, pues lo consideraba como el principal aliado de los Estados Unidos en América Central.

La reunión Reagan-Suazo duró 30 minutos y a la salida el doctor Suazo me dijo que quería ir al Cementerio Nacional de Arlington para visitar la tumba de John F. Kennedy y de su hermano Bobby, que igual que John F. también había sido asesinado.

Y luego me pidió que quería ir a mi casa a saludar a Frances, pidiéndole que por favor le preparara frijoles con tortillas y crema blanca.

Fue el único día que rompió su dieta. Al día siguiente, lo llamó el vicepresidente Bush que acababa de regresar a Washington desde Europa, invitando al doctor Suazo que fuera a visitarlo a la residencial del vicepresidente y nuevamente el doctor Suazo llevó consigo al embajador Jack Agurcia y a este servidor.

Pasamos dos horas con Bush y con su esposa Bárbara. Ella le estuvo diciendo al doctor Suazo, que tenía 56 años en ese entonces lo importante que eran los ejercicios y las dietas, al tiempo que le mostró una máquina que ella usaba para sus ejercicios. El vicepresidente americano y el doctor Suazo, también tocaron una serie de importantes temas.

Al día siguiente, ya sabiendo que el doctor Suazo iba a recuperarse, numerosos altos funcionarios norteamericanos lo visitaron en el Hospital Walter Reed. A pesar que el viaje de Suazo fue por motivos médicos, para mí, con sus reuniones y visitas de funcionarios estadounidenses del más alto calibre convirtieron esta visita de Suazo Córdova en un viaje oficial de trabajo.

LA TERCERA VISITA

Ya en la recta final de su gobierno, en el segundo semestre de 1985, me tocó cubrir por tercera vez una visita de Suazo a la Casa Blanca, donde nuevamente se reunió en la Oficina Oval con el presidente Reagan y el vicepresidente George Herbert Walker Bush. también sostuvo pláticas con el Secretario de Estado, el de Defensa, el director de la CIA y el asesor de Seguridad Nacional.

Lo que estaba ocurriendo en América Central continuaba siendo un tema de gran importancia para el presidente Reagan y Suazo Córdova seguía siendo clave en esa región. Y hubo algo en esa última visita de Suazo Córdova a Washington que nunca olvidaré.

Fue cuando me preguntó que dónde estaba su gran amigo “Pepe”. Le dije que mi hijo estaba en la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland y que por eso no podía venir a saludarlo debido a que estaba en época de exámenes.

Me preguntó que dónde quedaba la universidad y le contesté que la Universidad de Johns Hopkins estaba en Baltimore, una ciudad que quedaba a 85 kilómetros al norte de Washington. Entonces me dijo que le dijera al Servicio Secreto que iría por tierra a ver a “Pepe” y ellos lo acompañaron cuando viajamos por carretera a ver a su amigo.

“Pepe” estaba compartiendo un apartamento con tres compañeros universitarios y ellos no podían creer que el presidente de Honduras haría un viaje para saludar a su fotógrafo y amigo. Durante 30 minutos estuvo Suazo con mi hijo, que igual que yo, lo quisimos toda una vida.

Al presidente Suazo se le han rendido todos los honores en el Congreso Nacional y en Casa Presidencial, y ahora su cuerpo descansará en su querido municipio de La Paz, donde vino al mundo el 17 de marzo de 1927.

Siempre guardaré en mi memoria las varias veces que cuando yo iba a Honduras el doctor Suazo me recibía con mucho cariño en Casa Presidencial. Tampoco olvidaré que cada vez que Roberto Suazo Córdova, siendo ya expresidente, venía a ver sus médicos en Houston, me llamaba por teléfono y me informaba como andaba su salud.

Ahora se nos ha ido pero los recuerdos que tengo del gran amigo son una importante parte de mi vida y de mi carrera periodística. No sé si en el cielo hay frijoles, tortillas y crema blanca, pero sí sé que Dios lo cuidará teniéndolo a su lado.

Carta escrita por Suazo Córdova a Jacobo Goldstein por sus servicios y atenciones prestadas durante sus visitas a Washington.

La Tribuna. Honduras/ Jacobo Goldstein. Washington

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